Jacobo Gordon, ex socio de Alejandro Agag, testigo de su boda con la hija de Aznar y cabeza de un grupo inmobiliario investigado por el juez del caso Gürtel bajo sospecha de blanqueo, se embarcó en 2007 en una operación multimillonaria para la construcción de viviendas en Panamá. El país centroamericano es uno de los que, según las pesquisas policiales, utilizó para lavar dinero la trama que dirigía Francisco Correa, que intentó obtener allí permiso de residencia.
Imputado por su supuesta pertenencia a la red corrupta, el empresario se incorporó -oficialmente como socio minoritario- a un proyecto que sólo en el trámite de adquisición
de suelo implicaba el desembolso de 28 millones de dólares, unos 20 millones de euros al cambio. Planeada sobre diez fincas y bautizada como Lake Valley, la urbanización no ha llegado a construirse. Sólo dos de las diez fincas suman 93 hectáreas, equivalente a otros tantos campos de fútbol.
Una demanda interpuesta en Madrid por Gordon contra el principal promotor de la operación y sociólogo propietario de Sigma Dos, Carlos Malo de Molina, ha destapado ahora su presencia en Panamá, que figura en la lista negra de escenarios donde la trama adquirió propiedades para camuflar el origen ilegal de sus fondos.
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